La tribuna estuvo espectacular. Hacía mucho el Estadio Nacional no lucía como en el clásico. Tribunas llenas, pero sobre todo entregadas, incansables. La masiva concurrencia aliancista recordaba que más allá de lo que dijera el fixture, Universitario no sería local, pues en aliento estarían mitad y mitad.

Desde una hora antes del inicio del partido, las barras no callaron nunca. El bullicio ensordecedor explicaba el fervor con que se esperaba este partido.

Fueron los jugadores quienes se encargaron de enfriar la noche con un primer tiempo discreto, en donde lo más importante fue aquel hueco dejado por Aguirre y Montaño. Pueden ser una dupla importante en ataque, pero haciendo barrera son un peligro. Se abrieron, se encorvaron. Parecía que jugaban matagente y que la consigna era que la pelota no les diera. La dejaron pasar y fue gol de Neyra. "Sorprendidos todos" dije en la transmisión. Viendo la repetición, creo que hasta el ejecutor. Pateó fuerte al arco y los de la barrera lo hicieron posible.

El gol sirvió para que el partido se animara en el segundo tiempo. Allí si estuvo de ida y vuelta y conforme avanzaban los minutos, emocionante.

No llegaron mucho hasta el fondo, es verdad. Pero el trajín de llevar la pelota fue intenso de un lado y del otro. Y alterno, de manera que terminado un ataque comenzaba un contra ataque.

Las palmas se las llevaron en general los mediocampistas. Generoso el despliegue de Toño Gonzales en la "U", cumplió Cevasco en su remplazo. Los Torres siguen siendo los trajinadodres mayores del equipo, cada uno en su sector y Neyra el diferente del grupo (hizo un gol y el pase para comenzar el segundo). En Alianza fue más que eficiente lo de Carlos Fernández. Debemos alegrarnos porque haber rendido así durante 90 minutos nos certifica que la lesión quedó atrás y que reanuda su carrera un volante que andaba en ascenso antes de su lesión y prometía. A su lado lo de Ciurlizza volvió a ser muy bueno y los chispazos de Montaño aportaban los momentos diferentes. En esa zona estuvieron los mejores jugadores del partido. Ellos transportaben la pelota y ellos se la quitaban (destacó también Fernández en el arco de la "U", no por continuidad, sino porque respondió muy bien las tres veces que fue requerido de urgencia).

La crítica es que haciendo este trajín de ida y vuelta se hicieron poco daño. Universitario culminó sus ataques con remate directo a puerta en solo 3 oportunidades (2 fueron goles). Alianza pateó directo a puerta el doble de ocasiones, pero la mitad fue a través de remates de larga distancia y solo el penal terminó en gol.

Pero esta observación estadística, cierta, que tiene que ver con la poca eficiencia que en general tiene nuestro fútbol, no le quita la emotividad e intensidad que tuvo un partido en el que ambos se cedieron el protagonismo. En el que ambos quisieron ganar y fueron para el frente. En el que ambos daban claras señas de importarles más el arco del frente que el propio. Y conforme el partido avanzaba, esta sensación crecía. Y quedó la imagen de un clásico intenso, apasionado y apasionante. Emocionante, con un público generoso y demandante.

La emoción llegó a niveles superiores cuando se marcó el penal para Alianza. Yo creo que en el fútbol hay penal cuando se comete una falta castigable con tiro libre dentro del área. Y un foul lo es. El reglamento no distingue entre foul grande o pequeño. Dice foul y punto. Por tanto, foul dentro del área es penal. Y jalar la camiseta del compañero está claramente definido como foul. Para mi con eso es suficiente. Fue penal.

Y Bologna demostró que de estas cosas sabe. Todos pensábamos, Fernández incluído, que iba a meter un fierrazo. Definió con inteligencia y sangre fría. La sensación que quedaba en ese momento, era que Alianza lograba empatar el partido, porque quedaban 6 minutos.

A La "U" le habían anulado un gol y quedaba la sensación que no había tenido la capacidad de liquidar antes, de manera que el empate era castigo porque además, perdía la soledad en la punta.

Pero el asunto se puso mejor cuando en la jugada siguiente Alianza se fue encima, anunciando su deseo de dar vuelta al marcador. No quedaba satisfecho con el empate, quería más. Y estuvo cerca de lograrlo. La hinchada blanquiazul rugió con la posibilidad y el equipo quizo liquidar de atropellada. Los cremas presintieron lo peor en las graderías.

Pero en la cancha los jugadores de las "U" la hicieron bien en el momento más preciso. Guardaron la calma y a partir de allí el orden. Neyra, de los mejores de la cancha, logró un gran pase sobre la marca apretada de Ciurlizza. Rabanal, que suele no ser fino en el área sacó para atrás el centro perfecto y Malingas que suele fallar, esta vez no falló y marcó el segundo.

En esa misma jugada, mientra Universitario lucía compacto y ordenado, cada quien en su lugar, la defensa aliancista estaba desordenada (Salazar ni siquiera salió en la foto).

Viendo otra vez la jugada, diera la impresión que en el medio de tanta adrenalina, los únicos que guardaron frialdad en ese momento fueron los jugadores de Ate. Y entonces el delirio se desató entre los cremas.

Qué clásico emocionante. Deja como consecuencia un Universitario en la punta, lugar que ha ganado con merecimiento después de una primera rueda en que fue el mejor. Pareciera que tiene con qué mantenerse. El equipo tiene respuestas anímicas y futbolísiticas para las exigencias que plantea nuestro campeonato. La tienen clara el entrenador y sus jugadores. Y de aquí en adelante, le queda un fixture mucho más amable. La peor parte ya pasó y la pasó terminando puntero. Ahora que no habrá casi salidas, la tarea debería ser más sencilla.

En cuanto a Alianza la derrota confirma que no está a punto en este Apertura. Pero su rendimiento frente al puntero (más allá de la rivalidad), sin llegar al nivel exhibido en el primer tiempo contra Cristal, enseñan un camino que se puede transitar. Respetando el buen trato de pelota y verticalizando el juego. Hace falta buscar alternativas de definición y mantener un once.

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  • Posteado en10:11:47
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